Insaciable, segundo capitulo
En el coche el ambiente era insoportable, ella estaba hablando con mi padre con el manos libres, como siempre el tema principal de cualquier conversación en mi familia era yo, en ese momento ella se quejaba de mi comportamiento, mientras yo tenia el ipod puesto a todo volumen para oír en lo mas mínimo esa conversación para nada constructiva.
En esos momentos tenia una ganas de lanzarme por la ventanilla del coche y lo hubiera hecho pero no lo hice porque esta estaba cerrada.
Después de cuarenta y cinco minutos de un largo e insoportable viaje llegamos al Centro Comercial, baje del coche con rapidez, no tenia ganas de oírla, ella venia detrás de mi, murmurando cosas y haciendo sonar con delicadeza sus tacones.
Entramos a la tercera tienda, era la favorita de mi madre, vendían todo tipo de ropa de gente pija, desde vestidos channel hasta diademas con trocitos de piedras preciosas.
Y ahí estaba ella, hablando con la dependienta y cogiendo un vestido blanco horroroso.
-¿Eso es para mi?
-¿Estas ciega? Obviamente es para ti..
-Pues no lo quiero, ya que me obligas a ir a esa fiesta por lo menos déjame elegir mi vestido.
-Esta bien, pero te diré si me gusta.
Cogí un vestido negro, tenía por debajo una tela como las del tutú de las bailarinas, con una flor morada en el frente y con tiros muy delicados, por lo menos este vestido era de mi agrado.
-Me gusta este. Sin esperar respuesta me fui al probador, la verdad me quedo muy bien, la dependienta ya me había pasado unas sandalias de tacón en color negro y otra de color morado, elegí las moradas, eran muy bonitas y menos llamativas que las negras. Salí del vestidor, mi madre tenía un vestido rosa en las manos y una caja, encima del mostrador tenia dos bolsos, uno rosa y uno negro.
-Eso es lo mejor que puedes estar, de esto tiene la culpa la gente con la que sueles estar.
-Tengo una excelente idea mama, ya no salgo contigo y veras como me veo mejor.
-Tú te callas y vete a la peluquería de enfrente que te harán algo en el pelo y en la cara.
-Ahora toca ponerme como payaso-dije en un susurro
-¿Que?
-Nada que ya voy
Me hicieron sentarme en unos de esos banquillos y de repente tenía a seis dependientas a mi alrededor.
Después de dos interminables horas por fin terminan, tenia el pelo rizado, y un maquillaje que resaltaba bastante mi rostro, no estaba tan mal, pero me sentía como recién salida del circo.
Cuando estábamos saliendo del Centro Comercial estaban entrando la cumpleañera y su madre.
-Hola Rose, Kathe, estas espectacular.
-Grac....-en ese momento mi madre me interrumpe.
-Esto es lo mejor que ella puede estar y lo que nos costo, jajajaja
Todos ríen al unísono menos yo que tenia ganas de llorar.
-Bueno Kathe- parece que pronunciar mi nombre le daba repelús porque volcaba los ojos hasta la espalda- yo me voy con Sofia y Sara, nos vemos en su casa, sabes llegar no?
-Pues claro, llevamos yendo a su casa desde que tengo uso de razón.
-Nosotras vamos a tomar algo, nos vemos allá. Adiós.
-Adiós a todas. En ese momento me sentí libre, tenia aproximadamente sesenta minutos de paz y tranquilidad hasta llegar a la casa de Sara.
Estaba en la autopista y recordé un atajo que mi madre usaba, me metí por ahí, mala elección, la noche anterior había llovido y pues el camino estaba hecho un desastre, el coche se detuvo.
-Que oportuno el maldito coche. Mierda-Mientras pronunciaba estas palabras escuche unos pasos cerca de mí.
-¿Hay alguien ahí? Joder Kathe, estas loca, quien va a estar en medio de la nada a estas horas, anda y el móvil no tiene cobertura, casualidad.
Volví a escuchar los pasos, pero esta vez eran mas cerca, sentí una mirada clavada en mi espalda, me di la vuelta y desee con fervor no haberlo hecho.
Había un hombre sonriéndome con malicia, me di la vuelta para correr pero cuando lo hice vi a una mujer en mí delante. Muy tarde, los dos se abalanzaron sobre mi, caí de espaldas al suelo y comenzaron a ¿morderme? Tenían colmillos y cada mordisco dolía mas que el anterior. No me cabían dudas, eran vampiros.
De pronto todo ceso, yo estaba muriendo no sentía mi cuerpo, alguien aparto a los vampiros y se escuchaba una batalla campal que yo no lograba divisar y tampoco quería hacerlo. Pasaron unos minutos que para mi fueron eternos, de pronto estaba arrodillado a mi lado un chico de unos 19 o 20 anos talvez, estaba visualizando mis heridas, en aquel momento estuve al borde de la muerte, el chico se mordió la muñeca.
-Bebe- tenia una voz celestial
-No quiero, déjame morir, una escoria menos para el universo.
-Katherinne, no digas eso bebe o te obligo.
Dijo mi nombre, ¿como sabía este extraño mi nombre? Obedecí, bebí de su sangre, tenia un sabor repulsivo, era como chupar un hierro, me venian arcadas pero el apretaba cada vez mas su muñeca a mis labios.
En ese momento me quede dormida, al otro día desperté en mi cama, tenia el pijama puesto.
-Fue todo una pesadilla-me dije a mi misma.
Me levanto de la cama y veo el móvil, treinta y cinco llamadas perdidas de mi madre.
-Que pasa mama
-¿Katherinne estas bien? ¿Donde estas? ¿Que ha pasado? Estamos todos muy preocupados, hemos llamado a la policía y todo.
-Estoy en casa mama ¿y tu donde estas? ¿Donde se suponía que debía estar yo?
-Kathe, ¿has bebido? Lo sabia, te has emborrachado con esos delincuentes de tus amigos.
-No mama estoy en casa y estoy bien, no bebí.
-Estoy de camino a casa, no te muevas.
En ese momento lo recordé no fue un sueno, fui de compras con mi madre, el vestido, los zapatos, el coche, las mordidas...?
En ese momento salgo corriendo hacia el espejo me miro en el y no veo nada extraño...
-¿Y las mordidas?



